Noboa entierra el modelo carcelario de la impunidad con un régimen de máxima vigilancia y control.
#Opinión Noboa entierra el modelo carcelario de la impunidad con un régimen de máxima vigilancia y control. Durante años, las cárceles de Ecuador no fueron centros de rehabilitación, sino sucursales del crim3n organizado. Bajo la mirada cómplice de un correísmo que protegió a delincu3ntes y les dio privilegios, el sistema colapsó en beneficio de los capos.
#Opinión Noboa entierra el modelo carcelario de la impunidad con un régimen de máxima vigilancia y control.
Durante años, las cárceles de Ecuador no fueron centros de rehabilitación, sino sucursales del crim3n organizado. Bajo la mirada cómplice de un correísmo que protegió a delincu3ntes y les dio privilegios, el sistema colapsó en beneficio de los capos.
Mientras el pasado les entregaba las llaves de los pabellones, hoy el presidente Daniel Noboa les cierra el paso con el Decreto Ejecutivo 366.
¿Querían mano dura? Aquí está. Esta normativa no es un simple papel; es la sepultura del reinado crimin4l. Al prohibir el dinero en efectivo y centralizar los beneficios penitenciarios, Noboa corta de raíz el flujo de sobornos y poder.
La implementación de tecnología de punta, con inhibidores de señal y grabación de comunicaciones, termina con la era donde las m4sacres se ordenaban por celular ante la pasividad estatal. El decreto marca una diferencia ética fundamental: se establecen centros separados para contraventores y deudores de pensiones alimenticias.
Ya no se mezclará al ciudadano común con el sic4rio sanguinario. Con la facultad de realizar traslados inmediatos por seguridad, el Estado recupera el control del territorio que el populismo entregó.
Noboa está haciendo lo que otros no quisieron o no pudieron por deudas políticas. Este es el camino para recuperar la paz: reglas claras, vigilancia rígida y cero tolerancia al privilegio crimin4l. El orden ha vuelto.
@ladataec 
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