#Opinión La insolencia de Petro choca con la dignidad innegociable de un Ecuador firme.
La actitud del presidente de Colombia Gustavo Petro hacia el Ecuador resulta, cuando menos, inaceptable. Su reciente exigencia de eliminar aranceles, bajo la premisa de un supuesto "principio de correspondencia", no es más que un ejercicio de arrogancia diplomática que ignora la realidad de nuestra crisis de seguridad.
El presidente colombiano parece olvidar que el Ecuador es un Estado soberano, no un súbdito a su disposición. Su planteamiento es una cortina de humo: mientras el Ecuador implementa medidas necesarias para financiar la lucha contra el crim3n transnacional esa misma viol3ncia que se filtra desde una frontera que Bogotá es incapaz de controlar, Petro opta por el populismo mediático.
Exigir libre comercio sin ofrecer una estrategia real de cooperación contra el n4rcotráf1co y las bandas crimin4les es una falta de respeto a la institucionalidad ecuatoriana. Es sumamente cómodo pontificar desde el Palacio de Nariño sobre el libre mercado, mientras ignora que la falta de control en su lado de la frontera es el motor del caos que hoy nos afecta.
Colombia no puede pretender dictar nuestra política económica mientras sus omisiones en seguridad nos cuestan vidas. La diplomacia requiere diálogo y corresponsabilidad, no ultimátums disfrazados de progresismo.
@ladataec
#ladata #TendenciaPolítica #GustavoPetro #Colombia
La insolencia de Petro choca con la dignidad innegociable de un Ecuador firme.
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