La despedida de Paola Pabón: un legado de sombras correístas en Pichincha
Paola Pabón concluye su segundo período al frente de la Prefectura de Pichincha en mayo de 2027, pero su salida no borra el oscuro legado que deja el correísmo en la provincia. Su negativa a postularse en las seccionales de 2026, bajo el argumento de “terminar bien” su gestión, es una cortina de humo ante las múltiples investigaciones que la cercan.
El informe de Contraloría que reveló que Pabón tenía 26 asesores muy por encima del límite legal de diez y que contrató a 110 personas con un costo de USD 3,6 millones en salarios, es solo una muestra de la mala gestión administrativa. Más grave aún son los presuntos nexos con PDVSA: la petrolera venezolana habría proveído combustibles a la Prefectura de Pichincha por USD 2 millones, en el marco de una red de financiamiento político que operaba desde Venezuela hacia el correísmo.
A esto se suma el uso de la Prefectura como centro de operaciones políticas: en 2019 el inmueble fue allanado por la Fiscalía, que lo señaló como sitio de reunión de militantes correístas durante el estado de excepción. Y la reciente decisión de despedir a 125 funcionarios, atribuida a una “obligación legal”, deja a la provincia en una situación de incertidumbre.
Pichincha no merece un legado construido sobre el clientelismo, la opacidad y los vínculos con regímenes autoritarios. La despedida de Pabón debe ser el inicio de una rendición de cuentas real.
@ladataec
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