El Partido Social Cristiano hundido en la decadencia, la pérdida de poder y la irrelevancia total de su líder
El tiempo no perdona a los caudillos, y Guayas es hoy el testigo silencioso del derrumbe de una hegemonía que alguna vez pareció indestructible. Jaime Nebot, el que se creía todopoderoso estratega que dictaba el pulso político de la provincia y de Guayaquil camina hoy por el desierto de la irrelevancia, reducido a un peso político mínimo y abandonado por sus propias filas.
Estimados lectores, ustedes que nos leen y nos siguen, no creen que resulta patético presenciar cómo se desmorona estso imperios políticos, imperis fabricados a base de lealtades de conveniencia? Como el correísmo también y lo sabemos.
Ya nadie cree en la desgastada maquinaria socialcristiana ni en candidaturas improvisadas que solo reflejan la profunda desconexión de una cúpula en total colapso. La historia reciente muestra un éxodo inatajable: figuras históricas y cuadros clave que hoy dan la espalda a la dirigencia tradicional, evidenciando un rechazo visceral hacia un liderazgo que ya no convoca ni ilusiona.
Lo que queda es el eco del pasado y un jefe político disminuido, atrapado en su propia soberbia y arrastrado por el peso de su decadencia. El trono de Guayaquil está vacante, y el Partido Social Cristiano agoniza en las sombras de su propio ocaso.
@ladataec

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