¡Correa, el domador de la secta! Si no obedeces te queman vivo políticamente
La reciente noticia de que 37 legisladores de la Revolución Ciudadana enfrentan un proceso disciplinario interno por votar de manera distinta, a favor de la Ley de Adopciones en la Asamblea Nacional propuesto por ADN, no es más que la confirmación pública de lo que todos sospechábamos: el correísmo no es un partido político, es una secta.
La asambleísta Jahiren Noriega, parte del proceso, intenta suavizarlo hablando de "decisiones del Comité de Ética", pero el mensaje es claro y atroz: en la estructura de Rafael Correa, la disidencia es traición. No hay espacio para el criterio propio, para el debate interno o para la conciencia individual. El pensamiento crítico está prohibido. Solo existe la obediencia ciega a las órdenes del líder, un prófugo de la justicia condenado por corrupción.
Este castigo ejemplarizante es un aviso para navegantes. Quien ose desviarse del guion marcado por el prófugos Correa quien se atreva a poner el bienestar de los ciudadanos por encima de los intereses de la cúpula, "se quema". Se le aniquila políticamente. Se le acusa de traidor. Y así, el bloque se convierte en una masa homogénea y sumisa, incapaz de representar verdaderamente a nadie que no sea su jefe ausente.
La democracia exige diversidad de pensamiento y debate. El correísmo, con su purga interna, demuestra una vez más que le teme a la libertad más que a nada. ¿Qué clase de proyecto político castiga a sus propios miembros por votar en conciencia? Uno que opera bajo lógicas de poder absoluto y culto a la personalidad. Que nadie se engañe: si pueden hacer esto con sus propios asambleístas, no dudarán en hacerlo con el país entero si recuperan el poder.
@ladataec 
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